jueves, 7 de junio de 2012

Expatriados o inmigrantes de primera categoría?


nota: buscando en el baúl de los recuerdos y de los ports publicados en épocas anteriores, me encontré con esto, con la que se concluye la temporada de publicar los restos encontrados en el fondo del congelador...


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Los psicólogos dicen que el ser humano tiene una tendencia a agrupar por categorías los elementos individuales en función de aquello que les semeja. Dentro del universo de los expatriados, yo identifico los siguientes grupos: personal de embajadas; trabajadores de la empresa privada; religiosos; personal de ONGs y personal de organizaciones internacionales, como agencias de naciones unidas, por ejemplo. La separación por grupos la hago en función de criterios económicos (sueldo y otras prestaciones contractuales), el peso de la organización dentro del país (presupuesto anual, prestigio asociado al hecho de trabajar para la misma); el estatus legal en el país (con permiso de residencia simple o diplomático) y como cuarto factor – y mas difícil de definir – en función del contenido del puesto de trabajo, el grado de conocimiento de la sociedad del país y su compromiso en la mejora de las condiciones de de la misma. Evidentemente, la realidad demuestra que están a caballo entre uno y otro grupo: donde encajaríamos a un alto cargo de Worldvision (Visión Mundial) que cobra unos 7 u 8 mil dólares al mes, su organización tiene un gran prestigio en el país, no goza de estatuto diplomático, tiene un conocimiento integral (desde el nivel comunitario y rural hasta las maquinaciones de la elite local en la capital) sobre la realidad social, económica y política del país y entre sus funciones se encuentra la de diseminar la fe cristiana y velar por la ortodoxia del comportamiento de los trabajadores de la organización? Personalmente, y salvando algunos casos concretos, yo lo encajaría bien cerradito dentro de un armario en el fondo del mar. Pero dejando aparte mi antipatía hacia esa organización y ciñéndonos a la pregunta, la respuesta se hace difícil. O quizás mis categorías no estén bien perfiladas.


Entrando ya un poco más en detalle:

a. Personal diplomático: gozan de un buen nivel económico, y disfrutan del prestigio del país de su embajada. A eso se le añade un cierto cache social por el hecho de tener estatuto diplomático (lo que quiere decir inmunidad, que la policía no les para pedir sobornos y exención de impuestos de importación y por tener una cierta influencia a la hora del tema de los visados. Por el otro lado, su conocimiento sobre la realidad del país es muy sesgada y suele limitarse a las clases medias/altas urbanas y a la elite política, pero es muy escaso en relación a la gran masa social pobre. Asimismo, y salvando individualidades, el compromiso para mejorar las condiciones de vida de esa población suele ser casi inexistente. Son aquí excepción el personal diplomático que trabaja para las agencias estatales de cooperación internacional, y que normalmente vienen de una trayectoria ascendente desde el sector onegero. Hablando ya ahora de mis experiencias, debo decir que la impresión general que causan el personal diplomático de las embajadas españolas es más bien patético. La diplomacia española es una elite funcionarial extremadamente acusada. Sus miembros actuales son hijos, nietos o sobrinos de este grupo, por lo que las características inherentes al comportamiento corporativo: escasa visión de fuera del grupo, muy limitada capacidad de autocrítica (del grupo), rechazo de lo exterior (ideas, comportamientos, etc.) a lo inherente al grupo, etc. Sus miembros se jactan de actitudes que se califican como pijas y de señorito. El personal de otras embajadas, sobre todo nórdicas u holandesas, no suele tener este tipo de comportamiento. Para concluir, el nivel de eficiencia (en términos de espacio de tiempo) para solucionar asuntos consulares es inferior al de la administración pública española. Con eso se dice ya todo.


b. Personal religioso: suelen cobrar cuatro duros, y el prestigio social no trasciende de las comunidades en las que trabajan/viven. Su conocimiento es muy detallado de la sociedad con la que trabajan, pero les cuesta tener una visión mas general: primero, porque raramente salen de sus zonas de trabajo, que se suelen encontrar en áreas rurales de difícil acceso; segundo, por el tipo de trabajo que hacen, de carácter asistencialista y con fuertes componentes de trato individual; y en tercer lugar porque, en general, se trata de individuos de escasa formación que no sea teológica (y aun esta ...), por lo que hacer abstracciones o generalizaciones a partir del detalle y que sean correctas, no se les da nada bien. En general, están muy motivados y comprometidos en mejorar las condiciones de vida de la población; sus miembros son quizás los mas comprometidos de entre los otros grupos de expatriados, sin embrago, la eficacia de sus acciones en relación al conjunto de la comunidad (y no a los individuos concretos) y en relación al impacto a largo plazo, es bastante cuestionable.

c. Trabajadores de empresas privadas: Aquí nos encontramos desde empresas de construcción; de pesca (no pescadores, ojo), de industrias mineras o petroleras; de prestación de servicios como telecomunicaciones, bancos o asesorias; exportadores de materias primas agrícolas y de petroleras. Así pues, habría dos subcategorías, en función del objeto de negocios de la empresa: las que proporcionan algo a la sociedad del país en el que radica la empresa, caso de empresas de aviación, de telefonía móvil, de construcción o eléctricas. Y las que se lo quitan, como las petroleras, mineras, pesca, etc. Los exportadores de materias primas agrícolas, depende bastante de cada caso. Su posición económica suele ser bastante alta, incluso entre la clase expatriada, llegando a cotas astronómicas para aquellos que trabajan en petroleras o en empresas de diamantes. El expatriado suele ocupar puestos directivos o de técnico muy cualificado dentro de la empresa, por lo que el conocimiento de la realidad de la base social del país es muy limitado. Sin embargo, el conocimiento de la elite económica y política del país suele ser bastante extenso; principalmente en lo que se refiere a la elite política, puesto que difícil es hacer negocios en África sin tener que pasar por pago de comisiones y sobornos ya sea a funcionarios del gobierno de tipo medio como a ministros y secretarios de Estado. Lógicamente, la visión que tienen de África suele ser muy crítica (y no constructiva), y no vacía de sarcasmos, dirigidos sobre todo hacia las clases dirigentes africanas. El compromiso con las capas amplias de la sociedad suele ser nulo, no pasando de sentimientos de lastima por los dirigentes con los que cuentan. En general, la óptica es la del toma el dinero y corre.


d. Personal de ONGs y de organizaciones internacionales. Las diferencias aquí son grandes en el plano formal: el personal de las organizaciones internacionales (OIs) tiene buenas contraprestaciones económicas, estatuto diplomático y el prestigio social asociado al organismo al que trabajan. Además, cuentan con un buen conocimiento general sobre la realidad del país en el que trabajan, a todos los niveles. Con pocas excepciones, el trabajar para una organización internacional es el camino que suelen tomar aquellos que empiezan en ONGs y que acumulan experiencias laborales. Es decir, después de pasarte unos años currando para ONGs con sueldos normalmente bajos pero con bastante carga de trabajo, un dia entras en una OI para cobrar mucho, fardar aun más y trabajar más bien poco. Así como la clase expatriada suele ser bastante homogénea en lo que se refiere a las OIs – quizás con la salvedad del Banco Mundial, cuyo personal raramente viene del mundo de las ONGs y su conocimiento y relación con la base social del país es prácticamente nula – en el caso de las ONGs se hacen diferentes subgrupos:

1. ONGs de Europa meridional: francesas, italianas, portuguesas y españolas: sus miembros suelen ser gente joven, con estudios universitarios, buena voluntad y escasas ideas o profesionalismo. Por supuesto, esto es una generalización, y hay aquí ONGs donde el nivel de competencia profesional es elevado y que se corresponden con un gran grado de compromiso social de su personal. Aquí, la tendencia a moverse hacia una OI es grande entre los trabajadores.

2. ONGs nórdicas, británicas, alemanas y suizas. Mayor capacidad económica, mayor grado de profesionalismo, mayor exigencia a la hora de contratar personal (en términos de cualificaciones). No por ello suele ser sinónimo de mayor eficacia de sus programas, pero si afecta en lo que se refiere al peso de la ONG en el país.

3. Médicos Sin Fronteras (MSF): un mundo aparte. Queda para otro dia.

4. Los americanos: En general, el personal es mas "internacional", ya que - al igual que británicos y nórdicos – se inclinan por contratar expatriados de otros países, sobre todo africanos. El mundo de las ONGs y organismos similares americano es muy diferente del europeo. Una vez mas hay que diferenciar entre:

4.1 ONGs, en un sentido europeo mas tradicional. Las disparidades aun dentro de este grupo son grandes: así, en un extremo están las grandes ONGs como CARE o Worldvision, con gigantescos presupuestos en sus programas y suculentos paquetes de beneficios contractuales para con sus empleados; y por el otro lado, otras ONGs mas de medio pelo, próximas en cierto sentido al modelo de Europa meridional; sin embargo, suelen ser mas profesionales.

4.2 Contratistas de las agencias gubernamentales. Son estas organizaciones de consulting especializadas en temas de desarrollo (salud publica, SIDA, educación, fortalecimiento del sector privado, etc.), por lo que andan un tanto a camino entre la empresa privada y el personal de embajadas. Suelen tener puestos técnicos a alto nivel (asesores de ministerios) y gozar de excelentes beneficios económicos (que suelen seguir los estipulados para el personal las agencias de cooperación de USA). Dependiendo de los países en África, su personal puede llegar a contar con un estatuto semi-diplomático. Evidentemente, su personal esta muy cualificado técnicamente (con masters y doctorados) y suelen ser individuos de mediana edad con abundante experiencia. Aquí, el movimiento de su personal hacia otras agencias de contenido similar, OIs o agencias de cooperación estatales (asociadas pues a embajadas) es frecuente.

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